Redacción Vere Álvarez N 

 

Cuando tenemos una patología, como puede ser una estenosis o una hernia discal, pueden aparecer síntomas relacionados de inicio gradual y progresivo que se reflejan en otras partes del cuerpo. Un tratamiento a tiempo disminuye las dolencias y evita que el problema vaya a más

 

Hormigueos, acorchamiento de ciertas zonas, problemas de circulación (claudicación intermitente), sensación de adormecimiento en brazos o piernas, pérdida sensibilidad y fuerza en algún territorio…son síntomas que muchos de ustedes han sufrido o sufren, es decir, los conocen por experiencia propia, mientras que otras personas simplemente han escuchado hablar de ellos. Estos dolores son provocados por una patología principal concentrada en una zona concreta, como puede ser la espalda, que deriva en un dolor que se produce en otra zona de nuestro cuerpo. “Se me quedan los dedos del pie dormidos”, “cuando llevo un rato caminando la pierna sufre muchos hormigueos”, “tengo calambres constantes en la pantorrilla izquierda”…¿cuántas personas con problemas en la región de la espalda y/o en la columna vertebral lamentan sufrir dolencias de este tipo?

 

El árbol del dolor: no dejes que del tronco salgan ramas insanas

Cuando tenemos una estenosis de canal, por ejemplo, a la que consideramos el tronco del dolor, lo ideal es incidir en ella de manera directa y cuando antes para que no le salgan ramas dañinas, es decir, no se creen dolores derivados. En otras palabras, es mejor cuidar el tronco, dejándolo sano, que tener que podar después todas sus ramas malheridas. Conlleva más sufrimiento, tarea y tiempo. A nivel informativo, los dolores se dividen en neuropáticos (alteración nerviosa) o nociceptivos (receptores sensitivos). Al hablar de este último bloque, la información encargada de percibir y transmitir el dolor conecta con la médula espinal quien manda una acción de defensa. Aquí podemos diferenciar entre dolor reflejo (una lesión principal causa una secundaria de igual o más intensidad al buscar readaptarse), irradiado (por ejemplo los ocasionados al sufrir una ciática, producido por irritación de una raíz nerviosa) y referido (lesión del sistema esquelético percibida lejos de su origen).

Nuestro neurocirujano, el Dr. Bernardo Mosqueira, siempre resalta que si una enfermedad o dolencia no se trata a tiempo solo puede empeorar, la patología principal aumenta su intensidad mientras que los dolores que se van expandiendo a otras zonas del cuerpo derivada de la misma continúan evolucionando de manera negativa. Como ya dijimos hace unos meses en otro de los artículos de la clínica: Esperar a que un problema vaya a más es siempre un error.  La prevención es el arma perfecta para poder atajar una enfermedad a tiempo. En su definición, junto a la acción y efecto de prevenir, se recoge que es la preparación y disposición que se hace anticipadamente para evitar un riesgo o ejecutar algo.

 

No dejes que el miedo gane a tu calidad de vida

La fobia o los miedos a acudir al médico existen en el interior de muchas personas. Hay que enfrentar los miedos para mejorar la salud. Le invito a poner una balanza: en uno de los extremos la asistencia al médico que conlleva un tratamiento o una intervención quirúrgica que acabe con sus dolores y se traduzca en calidad de vida, y, en el otro, el susto que hace no acudir a un especialista sinónimo de seguir con ese problema que puede seguir  creciendo y derivando en peores consecuencias. Viéndolo así, ¿cuál sería su elección? No hay nada más importante que la salud. En todas las ocasiones, sea el problema que sea, es necesario y se debe consultar a un profesional, el diagnóstico de un especialista evita males mayores y nos lleva a disfrutar cuanto antes de una calidad de vida plena. Para cualquier tipo de consulta e información no dude en contactar con nosotros en el 951 00 66 38, estaremos encantados de atenderle para ayudarle en lo que necesite.

 

 

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