Redacción Vere Álvarez N 

Esta enfermedad representa uno de los problemas más comunes del sistema nervioso en adultos mayores de 65 años. La falta de dopamina, al desgastarse neuronas que la producen, hace que perdamos progresivamente el control del movimiento

El organismo humano necesita moverse, es ley de vida. Transmite, reacciona, gesticula, muestra expresividad, anda, corre, salta y un largo etcétera. Como bien sabemos, los movimientos son generados y regulados por los sistemas motores del sistema nervioso central. En nuestro cerebro existen unas células nerviosas encargadas de gestionar el movimiento, ejercen una función de coordinación a la hora de mandar mensajes a los músculos para actuar. Estas neuronas producen un químico cerebral denominado dopamina que actúa de mensajero. Hasta ahí, todo correcto, el problema surge cuando, con el paso del tiempo, las neuronas mueren o sufren deterioro. Los niveles de dopamina disminuyen haciendo que se pierda progresivamente la capacidad de coordinar los movimientos dando lugar a diversos síntomas que desembocan en la enfermedad de Parkinson.

Día Mundial del Parkinson

Desde 1997, cada 11 de abril se celebra el Día Mundial del Parkinson coincidiendo con el aniversario del neurólogo británico James Parkinson, descubridor en 1817 de la parálisis agitante que hoy conocemos como enfermedad de Parkinson. La idea de esta conmemoración es difundir, a través de actos y actividades, la realizar de esta patología y sensibilizar a la sociedad en general. Cada año en España se diagnostican unos 10.000 nuevos casos de la enfermedad y actualmente son más de 120.000 personas las que sufren esta patología crónica, convirtiéndose en la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente después del Alzheimer.

 La Sociedad Española de Neurología (SEN) deduce que el número de afectados se duplicará en 20 años y se triplicará en 2050. Unos datos escalofriantes que parten del desconocimiento del origen de la anomalía, se desconoce la causa, pero los profesionales apuntan a varios factores que pueden influir como los genéticos, envejecimiento y/o desencadenantes ambientales. Según la SEN, el 70% de las personas diagnosticadas en nuestro país tienen más de 65 años, el 15% no superan los 50 años y existen casos en los que la enfermedad se inicia en la infancia o en la adolescencia.

Síntomas y su mejoría

El Dr. Jesús Romero Imbroda explica que el Parkinson “se diagnostica en base a los síntomas del paciente, a la exploración clínica y tras los resultados de pruebas complementarias”. Al ser una enfermedad progresiva, los síntomas van apareciendo poco a poco, de leves a graves. Puede ir afectando a unas zonas antes de reflejarse en todo el cuerpo. Temblores, rigidez, expresión facial leve o nula y/o disminución del movimiento pueden ser visibles desde las etapas iniciales de este mal de Parkinson, aunque depende de cada persona. A grandes rasgos, podemos decir que perdemos el control y la gestión de nuestros movimientos. Además de los síntomas mencionados, van apareciendo otros como postura encorvada o problemas de equilibrio (inestabilidad), cambios en el habla (falta de lucidez, variación del tono) e incluso en la escritura (dificultad y letra pequeña)…

Mientras tanto, se trabaja en la búsqueda de tratamientos efectivos que ayuden a minimizar los síntomas al no haber cura para el mal de Parkinson hasta el momento. Medicamentos, cirugía y cambios en los estilos de vida (ejercicio físico para mejorar el movimiento) son opciones que, dependiendo de la persona, ayudan a paliar el deterioro de las personas con esta enfermedad y a mejorar notablemente sus síntomas. “Cada día sabemos más de esta patología y tenemos mejores fármacos para combatirla”, añade el neurólogo.

Desde Clínica Dr. Mosqueira, gracias a la labor de nuestro neurólogo Dr. Jesús Romero Imbroda, estamos a vuestra disposición para ayudaros en lo que sea necesario. Si necesitan información acerca de esta enfermedad pueden contactar con nosotros en el 951006638.

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