Este conjunto de huesos está compuesto por 33 vértebras repartidas en las zonas cervical, torácica, lumbar, sacra y cóccix. localización según la cual reciben su denominación por niveles. Las patologías sufridas en este conjunto de huesos impiden que disfrutemos de calidad de vida y suframos dolores intensos

En muchas ocasiones, al acudir a un médico, nos dan un diagnóstico específico, como por ejemplo, que tenemos dañadas o sufrimos pinzamiento en la L4 y L5 originando una estenosis. ¿Qué significa esa letra junto al número? Para ello, es primordial conocer cómo se estructura nuestra columna vertebral. Estableciendo un símil con las carreteras en españolas y de cualquier otro lugar del mundo, estas vías tienen una organización y nomenclatura propia de acuerdo a la distribución constitucional de competencias, esto es, tienen sus propios códigos identificativos. Lo mismo ocurre esta zona de nuestra espalda.

Formación de la columna

Un total de 33 “huesos cortos, articulados entre sí”, como son definidas por el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) las vértebras, conforman la columna de las personas. Estas están separadas por discos intervertebrales o esponjosos, que permiten la flexión y torsión de nuestra espalda para un correcto funcionamiento.

Cuando hacemos una radiografía interna de la misma, nos lleva a conocer sus áreas, vértebras y curvaturas. De esta manera nos será más fácil conocer y quedarnos con su disposición. C1 dirección S5. Recorriendo el camino iniciado desde el cuello hacia abajo, encontramos una primera área cervical formada por las siete vértebras del cuello (C1-C7) antes de llegar a la zona torácica o dorsal (T1-T12). Ya en la parte baja de la espalda señalamos la región lumbar, con sus vértebras L1 a L5. Antes de finalizar el trayecto de la columna, el cual termina en el coxis, formado por cuatro vértebras coccígeas, hay que destacar el sacro y su composición de cinco pequeñas vértebras (S1-S5).

Así quedaría estructurado el motor de nuestra espalda, dando lugar, a las curvaturas del mismo nombre: cervical, torácica, lumbar y sacra o pélvica. Gracias a esta disposición, es posible a distribuir los esfuerzos a los que nuestro cuerpo es sometido día tras día al realizar las actividades diarias y también otras como correr, saltar, etc.

Rodeados por todos estos huesos está la médula espinal, sirviendo de engranaje. Este canal de comunicación que conecta el cerebro con la parte baja de la espalda se encarga de mandar y recibir mensajes nerviosos para la movilidad de brazos, piernas y otras partes del cuerpo. Por ello, la médula espinal es considerada como parte fundamental del sistema nervioso.

Protégete de graves dolores a tiempo

Cuando sufrimos dolor en la espalda y necesitamos evaluar un problema es frecuente recurrir al médico para que nos realicen una radiografía, pero a veces no es suficiente ya que el estudio no es tan profundo y no nos lleva a detectar la dolencia, por lo que hay que recurrir a una resonancia magnética. Las imágenes que nos proporciona esta técnica no invasiva son de alta calidad y permiten un mejor estudio de los tejidos blandos o partes blandas de la columna al poderse manipular detenidamente a través de un ordenador.

Gracias a estas técnicas avanzadas podemos detectar patologías de columna que sufren las personas, algunas de estas, como aparecen explicadas en el contenido de esta web, son la estenosis de canal lumbar y cervical, las hernias discales lumbares y cervicales, malformación de Arnold Chiari y tumores de médula espinal. En nuestra clínica Dr.Mosqueira tratamos estas enfermedades que se encuentran dentro las principales que tienen lugar en esta zona del cuerpo. No espere para disfrutar de tu calidad de vida, que los problemas te esperen a ti y nunca lleguen a suceder. Para más información contacta con nosotros en el 951 00 66 38.

 

Vere Álvarez N.

 

CategoryHemeroteca, Noticias
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