Redacción Vere Álvarez N

 

Nuestra psicóloga de Clínica Dr. Mosqueira, Estefanía Villanueva, hace una diferenciación entre los problemas y síntomas de las personas  que padecen este tipo de trastorno emocional y las tímidas. El aislamiento fue bien tomado por este primer grupo para evitar relaciones sociales, mientras que la mascarilla ha dejado “con el síndrome de la cara vacía” a los segundos.

 

Hasta el pasado 26 de junio toda persona en España tenía que llevar puesta la mascarilla de manera obligatoria tanto en exterior como en interior. A partir de ese día, el Gobierno del país determinó el fin de esa imposición cuando se va por la calle. Muchos rebosaron de alegría, para otros fue indiferente y un porcentaje reducido se mostró reacio a la medida. La situación de crisis sanitaria ha propiciado cambios en las conductas sociales, en el estilo de vida y en la manera de relacionarnos. En resumen, han crecido los problemas psicológicos.

Aprovechando las diferentes fases de la pandemia, donde hemos pasado de un Estado de Alarma con cuarentena incluida a ir quitándonos la mascarilla, desde el área de Psicología de Clínica Dr. Mosqueira se quiere hacer una diferenciación de las personas que sufren fobia social, quienes encontraron su mejor aliado en  el confinamiento, y timidez, lo encontraron en la mascarilla. La Real Academia de la Lengua Española (RAE) define estos conceptos de la siguiente manera:

Definición de Fobia Social: Temor angustioso e incontrolable a situaciones sociales en las que el sujeto se expone a la valoración negativa de su imagen.

Definición de timidez: Sensación de inseguridad o vergüenza en uno mismo que una persona siente ante situaciones sociales nuevas y que le impide o dificulta entablar conversaciones y relacionarse con los demás.

Estefanía Villanueva habla de la timidez como un rasgo de personalidad que va asociado al temperamento y hace referencia a la sensación que tiene uno desde pequeño. Ese sentimiento de vergüenza y/o inseguridad ante nuevas escenarios o situaciones sociales inhibe y dificulta el poder realizar conversaciones o poder hablar con gente que se salga del entorno familiar y de las amistades. “Estas personas parecen temerosas, tienen miedo y a veces la autoestima baja, no se atreven a hablar con personas extrañas ni miran directamente a la cara”, explica la psicóloga.

En una sociedad tan exigente donde los seres humanos requieren de expresiones y continuo contacto con los demás, las personas muy tímidas tienen las dificultades en esa relación social. Villanueva manifiesta que esto lleva a que parezcan poco sociables o que no tengan sentimientos cuando no es así, lo que sucede es que ese temor continuo le impide tener las relaciones con los demás. En ese momento es cuando aparecen los sudores fríos, la ruborización, tiembla la voz y surge el tartamudeo, entre otros síntomas. Gracias  a entrenamientos de hábitos sociales como la asertividad, oratoria y comunicación no verbal se va superando poco puesto que el paciente va a aprendiendo a superarlo.

 

La persona tímida no quiere estar aislada como la fóbica social

La  principal  diferencia con la fobia social es que una persona tímida, lo cual es algo  genético, quiere estar en contacto con las  demás personas pese a que no sabe como  afrontar esas situaciones, evita a toda costa estar aislada. La fobia implica un miedo a estar con los demás y es una ansiedad social, se convierte en un problema de obsesiones. “Las  personas con este trastorno de ansiedad en sí mismo saben interactuar en situaciones sociales, pero sufren mucha ansiedad que le incapacita para poder realizar cualquier acto en público. Piensan que no se van a encontrar a la altura de nada, es un problema que se va agravando cada vez más y que  necesita tratamiento psicológico”, especifica Estefanía.

Los síntomas en estos perfiles son la rigidez, mostrarse reacio a asistir a lugares de reunión, conductas de huida, pueden llegar a tener nauseas, vómitos, hormigueo, taquicardia, sudor, mente en blanco, etc. A pesar  de entrenarlos en ideas  sociales y asertividad, también hay que hacerlo a aprender a lidiar con la ansiedad, esta es la diferencia con la timidez. La psicóloga de Clínica Dr. Mosqueira, declara que, como problema fóbico de pensamiento recurrente, en  numerosas  ocasiones necesitan ayuda farmacológica para disminuir los pensamientos negativos y así propiciar que la terapia sea mucho más efectiva.

 

¿Cómo afecta la mascarilla a todo esto?

Las  personas con fobia social han tenido el mismo comportamiento ya que tanto evitan como huyen las conductas o situaciones donde hayan personas aunque lleven mascarilla o no. Las tímidas, en cambio, si se han sentido mucho más cómodas porque no se les ven sus rasgos faciales: se muestran invisibles tras la mascarilla. Por ello, tras el fin de la misma, se ha ocasionado un efecto rebote: las que han estado cómodas, al quitarla, pueden desarrollar nuevos síntomas ansiosos.

El confinamiento era el mejor aliado de las personas que padecen este tipo de trastorno emocional. Hay que tener en cuenta que las personas que tienen fobia social estaban cómodas al estar aislados, era la excusa perfecta para no salir y aumentar así sus miedos de comunicación con los demás. “Cuando se les quita la mascarilla están más expuestos y más inseguros, realizan operación mental rápida de que estamos ante una situación ambigua y el fóbico coge lo peor de la fobia. Al principio les daba vergüenza ir con y ahora ir sin. Los tímidos, por su parte, tienen miedo a ir con la cara al descubierto, se habla del síndrome de la cara vacía”, declara Estefanía.

La noticia del  sábado 26 de junio es  un desafío para personas que tienen temor a que se les vea por sus inseguridades propias. Las personas proclives son las que tienen ansiedad de base y las que tienen exceso de timidez. La mascarilla, como recomendación, tendrá que ir desapareciendo poco a poco de sus  vidas.   Estefanía Villanueva está a vuestra disposición para ayudar en el tratamiento de este tipo de problemas. En Clínica Dr. Mosqueira ponemos a su disposición todos los medios posibles, siempre nos gusta informar a nuestros pacientes y amigos, y también ayudarles en todo lo que sea posible. Si quiere información acerca de cualquier tema médico o necesita una consulta con nosotros, no dude en contactar con nosotros en el 951 00 66 38, estaremos encantados de atenderle para ayudarle en lo que necesite.

 

 

 

 

 

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