El dolor, el hormigueo o la pérdida de fuerza en el brazo pueden tener su origen en una raíz nerviosa comprimida o irritada a nivel cervical
La compresión nerviosa cervical aparece cuando una de las estructuras nerviosas situadas en la zona del cuello queda irritada o sometida a una presión que altera su funcionamiento. Una de sus manifestaciones más características es que los síntomas pueden sentirse lejos del lugar donde se encuentra el problema. El paciente puede notar dolor cervical que se extiende hacia el hombro, el brazo, la mano o los dedos, además de hormigueo, adormecimiento, cambios de sensibilidad o pérdida de fuerza. En estos casos hablamos habitualmente de una afectación de una raíz nerviosa cervical o radiculopatía.
Por eso, una molestia que aparentemente comienza en el brazo puede tener su origen en la columna. En nuestro artículo sobre dolor cervical que baja por el brazo explicamos con mayor detalle este recorrido de los síntomas. El Dr. Bernardo Mosqueira expresa que «cuando aparecen síntomas en un brazo debemos estudiar su distribución, comprobar la fuerza y la sensibilidad y relacionarlo todo con las pruebas de imagen. Localizar correctamente el origen de la compresión es fundamental antes de decidir cualquier tratamiento».
¿Qué puede provocar una compresión nerviosa cervical?
Entre las causas más habituales se encuentran la hernia discal cervical y los cambios degenerativos de la columna. Cuando un disco se desplaza puede irritar o comprimir una raíz nerviosa, mientras que el desgaste progresivo de discos, articulaciones y otras estructuras puede reducir el espacio disponible para los nervios. La estenosis cervical o estenosis espinal cervical constituye otra causa importante. El estrechamiento puede afectar a los espacios por los que salen las raíces nerviosas o al propio canal vertebral. Los síntomas dependen de la estructura afectada. La compresión de una raíz suele producir dolor irradiado hacia un brazo, hormigueo, pérdida de sensibilidad o debilidad en determinados movimientos. La localización concreta de estas molestias puede ayudar a identificar qué raíz está implicada.
La situación es diferente cuando existe una compresión de la médula espinal cervical. En estos casos pueden aparecer torpeza en las manos, dificultad para realizar movimientos precisos, alteraciones del equilibrio, sensación de pesadez en las piernas o problemas para caminar. Esta afectación se conoce como mielopatía cervical y requiere una valoración especializada. Puedes conocer más sobre la compresión de la médula espinal cervical y la mielopatía. El neurocirujano Bernardo Mosqueira señala que es importante distinguir si estamos ante una raíz nerviosa afectada o ante una posible compresión de la médula: «Los síntomas, la exploración neurológica y las imágenes deben analizarse conjuntamente».
Diagnóstico y tratamiento de la compresión nerviosa cervical
El diagnóstico comienza con una valoración clínica completa. Se estudian el recorrido del dolor, la sensibilidad, los reflejos, la fuerza de brazos y manos y, cuando procede, la coordinación y la forma de caminar. La resonancia magnética permite observar los discos, las raíces nerviosas, el canal cervical y la médula, pero una imagen por sí sola no determina el tratamiento. Es necesario comprobar que los hallazgos radiológicos expliquen realmente los síntomas del paciente. La importancia de relacionar todos estos elementos se desarrolla también en nuestro artículo sobre diagnóstico de problemas de columna.
El tratamiento se adapta a la causa y a la evolución de cada caso. Muchos pacientes pueden comenzar con opciones conservadoras y seguimiento clínico. Cuando existe pérdida de fuerza progresiva, una afectación neurológica relevante, compresión medular o síntomas incapacitantes que se corresponden con las pruebas de imagen, puede ser necesario valorar una intervención. Cuando existe indicación quirúrgica, el objetivo es liberar la estructura nerviosa afectada mediante una técnica adaptada a la localización y características de la compresión. La microcirugía permite trabajar con precisión sobre estas estructuras reduciendo la agresión sobre los tejidos próximos.
En Clínica Dr. Mosqueira mantenemos nuestra actividad también durante el verano y continuamos realizando las intervenciones que están indicadas. La época del año no sustituye a los criterios médicos: cuando un problema de columna necesita tratamiento, la decisión debe tomarse atendiendo a la situación de cada paciente. En este sentido, también hemos abordado específicamente si es recomendable operarse de la columna en verano. En la Clínica Dr. Mosqueira estudiamos cada caso de forma individualizada, poniendo el diagnóstico y la afectación neurológica en el centro de la decisión terapéutica.
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Preguntas frecuentes sobre la compresión nerviosa cervical
Puede provocar dolor desde el cuello hacia el hombro o el brazo, hormigueo, adormecimiento, alteraciones de sensibilidad y pérdida de fuerza. Los síntomas varían según la estructura nerviosa afectada.
Entre las causas frecuentes se encuentran una hernia discal cervical y los cambios degenerativos que reducen el espacio disponible para las raíces nerviosas.
La valoración combina la historia clínica, una exploración neurológica y, cuando está indicada, pruebas de imagen como la resonancia magnética para relacionar los síntomas con la estructura afectada.
La pérdida progresiva de fuerza, la torpeza en las manos, los problemas de equilibrio o una dificultad creciente para caminar requieren una valoración médica prioritaria, ya que pueden indicar una afectación neurológica más importante.
No. El tratamiento depende de la causa, los síntomas y su evolución. La cirugía se plantea cuando existe una indicación médica concreta después de valorar conjuntamente la exploración y las pruebas de imagen.