Resonancia magnética de columna utilizada para valorar una protrusión o hernia discal

Leer términos como protrusión, hernia o extrusión en un informe de resonancia genera dudas, pero la imagen debe interpretarse siempre junto con los síntomas y la exploración del paciente

“Protrusión discal”, “hernia”, “extrusión”, “abombamiento” o “discopatía”. Son términos habituales en los informes de resonancia magnética y también una fuente frecuente de preocupación para los pacientes. Ante una protrusión discal o hernia discal, la primera pregunta suele ser cuál de las dos es más grave. Sin embargo, interpretar una resonancia exige algo más que comparar palabras. La localización del disco afectado, su relación con las estructuras nerviosas y, sobre todo, los síntomas que presenta el paciente son fundamentales para comprender la importancia real del hallazgo.

La terminología puede generar además cierta confusión. En la nomenclatura radiológica actual, una protrusión es una de las formas que puede adoptar una herniación discal. Por eso, más que entender ambos términos como dos enfermedades completamente diferentes, resulta útil conocer qué describe cada palabra en las imágenes. El Dr. Bernardo Mosqueira explica que un informe de resonancia aporta mucha información, pero debemos relacionarlo siempre con el paciente: «Encontrar una protrusión o una hernia en una imagen no nos dice por sí solo qué está provocando los síntomas ni qué tratamiento necesita».

Precisamente, relacionar la imagen con la historia clínica y la exploración constituye uno de los principios fundamentales del diagnóstico de los problemas de columna.

¿Qué diferencia existe entre una protrusión, una extrusión y una hernia discal?

Los discos intervertebrales se encuentran entre las vértebras y actúan como estructuras de amortiguación. Con el paso del tiempo o debido a determinados procesos degenerativos pueden cambiar de forma y parte del disco puede desplazarse más allá de sus límites habituales. La terminología utilizada para describir esos cambios se basa principalmente en la forma que presenta el material discal desplazado. En una protrusión, la base de la zona desplazada es más ancha que la parte que sobresale. Cuando el material discal se extiende más allá de esa base hablamos de una extrusión. Si un fragmento llega a separarse completamente del disco puede describirse como secuestrado.

Tanto la protrusión como la extrusión forman parte de las diferentes morfologías que pueden incluirse dentro del concepto general de herniación discal. En la práctica clínica y en el lenguaje dirigido al paciente, el término “hernia discal” también se utiliza de forma más amplia, lo que explica que dos informes o profesionales puedan emplear palabras diferentes para describir alteraciones similares. La nomenclatura internacional del disco lumbar establece precisamente unos criterios comunes para describir estos hallazgos y facilitar que radiólogos y especialistas utilicen un lenguaje homogéneo.

Lo verdaderamente importante para el paciente aparece cuando ese desplazamiento entra en contacto con una raíz nerviosa o reduce el espacio disponible para las estructuras neurológicas. En la zona lumbar puede producir dolor que se extiende hacia el glúteo o la pierna, hormigueo, alteraciones de sensibilidad o pérdida de fuerza. Esa relación entre el disco y el nervio explica muchos casos de compresión nerviosa lumbar. También existen protrusiones y otras alteraciones discales que aparecen en una resonancia sin explicar necesariamente los síntomas del paciente. Por eso, el tamaño o el nombre utilizado en el informe ofrecen solo una parte de la información.

«Una imagen puede parecer muy llamativa y producir pocos síntomas, mientras que una lesión localizada en un punto concreto puede afectar de manera importante a una raíz nerviosa. Lo esencial es saber qué estructura está comprometida y cómo está funcionando», destaca el neurocirujano Dr. Mosqueira.

Qué significa encontrar una protrusión o una hernia en una resonancia

La resonancia magnética permite estudiar los discos, el canal vertebral y su relación con las estructuras nerviosas. El especialista analiza la localización de la lesión, su morfología y si existe contacto o compresión sobre una raíz nerviosa o, en la región cervical, sobre la médula. A continuación, esa información debe compararse con los síntomas. Dolor irradiado, hormigueo, cambios de sensibilidad o pérdida de fuerza pueden orientar hacia una afectación nerviosa cuando siguen una distribución compatible con lo observado en las imágenes. Los síntomas de una hernia discal lumbar o cervical pueden variar considerablemente dependiendo de la zona y de la estructura afectada. Esta variabilidad explica por qué dos pacientes con imágenes aparentemente parecidas pueden necesitar tratamientos diferentes. La presencia de una protrusión tampoco determina automáticamente un tratamiento concreto. En muchos casos puede realizarse seguimiento o plantearse un tratamiento conservador en función de los síntomas y de su evolución.

Cuando existe una compresión neurológica relevante, pérdida de fuerza progresiva o una limitación importante que se corresponde con las pruebas de imagen, se estudian otras alternativas terapéuticas. El tamaño observado en la resonancia constituye solo uno de los factores que ayudan a determinar cuándo una hernia discal puede ser grave. Como resume el Dr. Bernardo Mosqueira, «tratamos al paciente, no una palabra escrita en una resonancia. La decisión depende de los síntomas, de la exploración neurológica y de que las imágenes expliquen realmente lo que está ocurriendo».

Cuando finalmente existe indicación quirúrgica, el objetivo es liberar la estructura nerviosa responsable de los síntomas. Las distintas opciones de tratamiento de la hernia discal deben seleccionarse de forma individualizada atendiendo a cada caso. Por tanto, recibir un informe que menciona una protrusión discal o hernia discal debe interpretarse dentro de un contexto clínico completo. El término radiológico ayuda a describir qué forma tiene el disco, mientras que la exploración y los síntomas permiten conocer su verdadera repercusión.

En Clínica Dr. Mosqueira estudiamos conjuntamente las pruebas de imagen, la historia clínica y la exploración neurológica para identificar qué está provocando los síntomas y explicar al paciente con claridad qué significa realmente su resonancia.

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Preguntas frecuentes sobre protrusión y hernia discal

¿Una protrusión discal es lo mismo que una hernia?

En la nomenclatura radiológica estandarizada, la protrusión constituye una forma de herniación discal. El término describe la morfología que adopta el material desplazado. En el lenguaje habitual, sin embargo, protrusión y hernia suelen utilizarse como conceptos diferenciados, lo que puede generar confusión.

¿Qué es una extrusión discal?

Es una forma de herniación en la que el material discal desplazado se extiende más allá de su base de origen. Su importancia clínica depende de la localización, de la posible afectación nerviosa y de los síntomas del paciente.

¿Una protrusión discal puede provocar dolor o ciática?

Sí. Una protrusión situada en una zona donde irrita o comprime una raíz nerviosa puede provocar dolor irradiado, hormigueo, alteraciones de sensibilidad o pérdida de fuerza.

¿Una protrusión en una resonancia necesita tratamiento?

El tratamiento depende de los síntomas, la exploración y la relación del hallazgo con las estructuras nerviosas. La resonancia por sí sola no determina la necesidad de una intervención.

¿Qué es más importante, el tamaño de la hernia o los síntomas?

Ambos datos forman parte de la valoración, pero la repercusión neurológica y la correspondencia entre los síntomas, la exploración y las imágenes resultan fundamentales para decidir el tratamiento.

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