Dr. Bernardo Mosqueira revisando una resonancia magnética durante la valoración atendiendo a cuándo una hernia discal

La intensidad del dolor no determina por sí sola la gravedad: la pérdida de fuerza, los cambios de sensibilidad y la evolución neurológica ayudan a valorar cada caso

Saber cuándo una hernia discal es grave es una de las principales preocupaciones de los pacientes que reciben este diagnóstico. La aparición de dolor intenso puede generar temor, especialmente cuando la molestia se extiende hacia una pierna o un brazo, aparece hormigueo o comienza a limitar actividades cotidianas como caminar, conducir o dormir. Sin embargo, la gravedad de una hernia discal no se determina únicamente por cuánto duele ni por el tamaño que parece tener en una resonancia magnética. Para valorar correctamente cada caso es necesario relacionar la imagen con los síntomas, la exploración neurológica y su evolución.

El Dr. Mosqueira explica que «una hernia discal no debe valorarse únicamente por su tamaño en una resonancia ni por la intensidad del dolor. Lo importante es comprobar cómo está funcionando el nervio y si los síntomas están progresando». Algunas hernias producen un dolor muy incapacitante sin ocasionar una pérdida neurológica importante. En otros casos, el dolor puede no ser extremo, pero aparecen debilidad, alteraciones de sensibilidad o dificultades de movilidad que requieren una valoración prioritaria.

¿Qué hace que una hernia discal pueda considerarse grave?

Una hernia discal aparece cuando parte del disco intervertebral se desplaza y entra en contacto con una raíz nerviosa o, en determinadas localizaciones cervicales, con la médula espinal. Esta afectación puede provocar dolor irradiado, hormigueo, entumecimiento o pérdida de fuerza. Le invitamos a consultar con más detalle los diferentes síntomas de la hernia discal lumbar y cervical. Más que hablar de una hernia “leve” o “grave” basándose solamente en una prueba de imagen, los especialistas analizan varios factores. Aquí hablamos de la intensidad y duración de los síntomas, su evolución, la fuerza muscular, los reflejos, la sensibilidad y la capacidad del paciente para caminar o realizar sus actividades habituales.

En una hernia discal lumbar, la compresión o irritación de una raíz nerviosa puede producir dolor. Este se extiende desde la espalda o el glúteo hacia la pierna. También pueden aparecer hormigueo, adormecimiento o debilidad en determinados movimientos del pie o la pierna. Nuestro artículo sobre compresión nerviosa lumbar explica cómo se produce esta afectación. En las hernias cervicales, los síntomas suelen irradiarse hacia el hombro, el brazo o la mano. Cuando existe afectación de la médula cervical, también pueden aparecer torpeza en las manos, alteraciones del equilibrio, dificultad para caminar o pérdida progresiva de fuerza.

La evolución tiene un valor especial. Una pérdida de fuerza que aumenta, una sensibilidad que se deteriora o una movilidad cada vez más limitada requieren una atención diferente a la de unos síntomas estables que están mejorando con tratamiento.

Síntomas de alarma de una hernia discal

La mayoría de las hernias discales no constituyen una emergencia. Aun así, existen determinados cambios neurológicos que no deben esperar a una consulta ordinaria. Es necesario solicitar atención médica urgente ante síntomas como:

  • Dificultad repentina para comenzar a orinar, retención de orina o pérdida del control de la vejiga o del intestino.
  • Pérdida o alteración de la sensibilidad alrededor de los genitales, el periné, los glúteos o la cara interna de los muslos (conocida como anestesia en silla de montar).
  • Dolor, debilidad, adormecimiento o alteraciones de la sensibilidad que aparecen de forma brusca o progresan en ambas piernas.
  • Pérdida de fuerza importante o progresiva en una pierna, un pie, un brazo o una mano.
  • Dificultad creciente para mantenerse de pie, caminar, conservar el equilibrio o coordinar los movimientos.

La combinación de dolor lumbar, alteraciones urinarias o intestinales y pérdida de sensibilidad en la zona perineal puede estar relacionada con un síndrome de cola de caballo, producido por una compresión importante de las raíces nerviosas de la región lumbar. Se trata de una situación poco frecuente, pero requiere una valoración hospitalaria inmediata. También debe solicitarse una valoración prioritaria cuando el dolor empeora rápidamente, impide caminar, no puede controlarse con el tratamiento indicado o se acompaña de una pérdida neurológica nueva.

«El dolor es importante, pero la aparición de una pérdida de fuerza, una alteración de la marcha o cambios en el control de esfínteres modifica por completo la prioridad del caso«, detalla el neurocirujano de columna. Reconocer estos síntomas no significa que todo dolor irradiado sea grave. Su finalidad es ayudar al paciente a diferenciar entre una evolución que puede estudiarse mediante una consulta programada y determinadas señales que no conviene retrasar.

El diagnóstico determina el tratamiento adecuado

La resonancia magnética permite conocer la localización y las características de una hernia discal. Eso sí, sus resultados deben interpretarse junto con la historia clínica y una exploración neurológica completa. Durante la valoración se estudian la fuerza de los diferentes grupos musculares, la sensibilidad, los reflejos, la forma de caminar y la relación entre los síntomas y la raíz nerviosa que podría estar afectada. El diagnóstico permite diferenciar una hernia que está provocando los síntomas de otros hallazgos que pueden aparecer en una prueba de imagen sin explicar necesariamente el problema del paciente.

No todas las hernias discales requieren una intervención. En muchos casos puede plantearse inicialmente un tratamiento conservador, adaptado a las características y evolución de cada persona. La cirugía suele valorarse cuando existe una afectación neurológica progresiva, una limitación importante que no mejora o una clara correspondencia entre los síntomas, la exploración y la compresión observada en las imágenes. En nuestro artículo sobre cuándo es necesaria la cirugía de columna explicamos los principales criterios que se tienen en cuenta antes de recomendar una intervención.

Cuando está indicada, la microcirugía permite acceder de forma precisa a la zona afectada y liberar la estructura nerviosa reduciendo la agresión sobre los tejidos próximos. La técnica debe elegirse de forma individualizada y nunca solamente por el tamaño de la hernia. En resumen, el doctor Mosqueira declara que «no tratamos una resonancia de forma aislada,tratamos a una persona cuyos síntomas, exploración e imágenes deben contar la misma historia».

Una valoración especializada permite decidir sin alarmismo y sin demoras para saber cuándo una hernia discal es grave

Comprender cuándo una hernia discal es grave no consiste en interpretar una resonancia sin ayuda médica ni en asumir que un dolor intenso llevará necesariamente a una operación. La clave está en observar la evolución, identificar posibles alteraciones neurológicas y obtener un diagnóstico que explique realmente el origen de los síntomas. Una valoración especializada permite diferenciar los casos que pueden seguir un tratamiento conservador de aquellos que requieren una actuación prioritaria o una solución quirúrgica.

En la Clínica Dr. Mosqueira, cada paciente es estudiado de manera individualizada para conocer la causa de sus síntomas. De ahí valorar el estado de las estructuras nerviosas y explicar con claridad las distintas opciones de tratamiento. En ese estudio podremos determinar cuándo una hernia discal es grave. Puedes ampliar información sobre qué especialista trata una hernia discal y conocer las diferentes alternativas de tratamiento de la hernia discal en España.

Clínica Dr. Mosqueira – Málaga
655 021 907 / 951 006 638

Preguntas frecuentes sobre cuándo una hernia discal es grave

¿Cómo puedo saber si una hernia discal es grave?

Se consideran especialmente relevantes la pérdida progresiva de fuerza, las alteraciones importantes de sensibilidad, la dificultad para caminar y los cambios en el control de la vejiga o del intestino. La gravedad debe determinarse mediante una valoración médica y una exploración neurológica.

¿Un dolor muy intenso significa que la hernia es grave?

No necesariamente. El dolor puede ser muy incapacitante sin que exista una lesión neurológica grave. También puede producirse una pérdida de fuerza relevante sin un dolor extremo. Por eso deben valorarse conjuntamente los síntomas, la exploración y las pruebas de imagen.

¿Cuándo hay que acudir a urgencias por una hernia discal?

Debe acudirse a urgencias ante dificultad para orinar, pérdida del control de esfínteres, anestesia en la zona perineal, debilidad que avanza rápidamente o una dificultad repentina para mantenerse de pie o caminar.

¿La pérdida de fuerza por una hernia discal es preocupante?

La pérdida de fuerza requiere una valoración médica, especialmente cuando aparece de forma repentina o progresa. Puede indicar que una raíz nerviosa o la médula están sufriendo una compresión relevante.

¿Una hernia discal grande siempre necesita cirugía?

No. El tamaño observado en una resonancia no determina por sí solo el tratamiento. La decisión depende de la relación entre la imagen, los síntomas, la exploración neurológica y la evolución del paciente.

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