El dolor, la pesadez o el hormigueo que aparecen al caminar y disminuyen al sentarse o inclinarse hacia delante pueden ser una pista característica de estenosis de canal lumbar
«Camino unos minutos y tengo que parar. Cuando me siento, vuelvo a encontrarme mejor». Esta descripción es muy frecuente entre pacientes con problemas de columna y puede aportar una pista importante sobre el origen de sus síntomas. La relación entre estenosis lumbar y dificultad para caminar aparece cuando el estrechamiento del canal vertebral reduce el espacio disponible para las raíces nerviosas de la zona lumbar. Al permanecer de pie o caminar pueden aparecer dolor, pesadez, hormigueo, adormecimiento o debilidad en una o ambas piernas.
Este cuadro se conoce como claudicación neurógena y constituye una de las manifestaciones características de la estenosis de canal. La distancia que cada persona puede caminar varía mucho. Algunos pacientes recorren varios cientos de metros antes de comenzar con molestias; otros necesitan detenerse después de unos minutos. Más que establecer una distancia concreta, resulta importante conocer cómo aparecen los síntomas. Además de qué obliga al paciente a parar y qué ocurre cuando se sienta o cambia de postura.
Como explica el Dr. Bernardo Mosqueira: «Cuando un paciente nos dice que puede caminar durante un tiempo determinado y después necesita sentarse porque las piernas empiezan a doler o pesar, ese patrón nos aporta mucha información durante el diagnóstico».
¿Por qué mejora la estenosis lumbar al sentarse o inclinarse hacia delante?
La postura de la columna modifica el espacio disponible para las estructuras nerviosas. Al caminar erguidos o permanecer de pie, determinadas personas con estenosis lumbar experimentan un aumento de sus síntomas. Al sentarse o flexionar ligeramente el tronco hacia delante, puede aumentar el espacio disponible para los nervios y disminuir temporalmente las molestias. Por esta razón, algunos pacientes descubren que pueden caminar más cuando se apoyan en un carrito de supermercado, utilizan un apoyo o adoptan espontáneamente una postura ligeramente inclinada. El National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases (NIAMS), organismo de los Estados Unidos, recoge entre los síntomas de la estenosis lumbar el dolor o ardor que se extiende hacia los glúteos y las piernas, empeora al permanecer de pie o caminar y mejora al inclinarse hacia delante.
El dolor puede sentirse en los glúteos, los muslos, las pantorrillas o extenderse hacia otras zonas de la pierna. También pueden aparecer hormigueo, entumecimiento o sensación de debilidad. Estos síntomas están relacionados con la compresión nerviosa lumbar que puede producir el estrechamiento. La limitación para caminar puede llegar a modificar de forma importante la vida cotidiana. Hacer la compra, pasear, viajar o simplemente desplazarse por la ciudad empieza a depender de dónde existe un lugar para sentarse o cuánto tiempo puede permanecer el paciente de pie.
La forma en la que aparecen y desaparecen los síntomas también ayuda a diferenciar una claudicación neurógena de otros problemas que pueden causar dolor en las piernas al caminar, incluidos determinados trastornos circulatorios. Por ello, el diagnóstico requiere una valoración completa y resulta insuficiente interpretar únicamente una resonancia.
Cómo se diagnostica y cuándo se plantea el tratamiento
La valoración comienza escuchando con detalle cómo han evolucionado los síntomas. Cuánto puede caminar el paciente, qué siente en las piernas, si aparecen molestias en ambos lados y qué postura produce alivio son datos muy útiles. A continuación se realiza una exploración clínica y neurológica para valorar fuerza, sensibilidad, reflejos y movilidad. La resonancia magnética permite identificar el estrechamiento y comprobar qué estructuras se encuentran afectadas. Aunque debe existir una relación entre las imágenes y lo que experimenta el paciente. Esa combinación constituye la base de un buen diagnóstico de los problemas de columna.
«La resonancia nos muestra el estrechamiento, pero necesitamos relacionarla con la persona que tenemos delante. La limitación para caminar y la exploración son fundamentales para decidir qué tratamiento puede ayudarle«, señala el Dr. Mosqueira. El tratamiento se establece de manera individualizada según el grado de limitación, la afectación neurológica, la evolución y la repercusión que los síntomas tienen sobre la calidad de vida. En determinados pacientes pueden plantearse inicialmente medidas conservadoras y seguimiento. Cuando la dificultad para caminar se vuelve cada vez más limitante, los síntomas persisten y existe una compresión que explica el cuadro clínico, puede llegar el momento de valorar cuándo es necesaria la cirugía de columna.
¿Microcirugía mínimamente invasiva como solución?
El objetivo de una intervención por estenosis lumbar es liberar las estructuras nerviosas comprimidas. Cuando está indicada, la microcirugía mínimamente invasiva permite trabajar de forma precisa sobre la zona responsable de la compresión mediante el microscopio quirúrgico y un abordaje adaptado a cada paciente. La aparición de una pérdida de fuerza que progresa rápidamente, cambios importantes de sensibilidad en la zona perineal o alteraciones nuevas del control de la vejiga o del intestino requiere una valoración médica urgente. La relación entre estenosis lumbar y dificultad para caminar demuestra una vez más que el diagnóstico debe partir de cómo afecta la enfermedad a la persona. La resonancia es fundamental, pero la distancia que puede recorrer, la evolución de los síntomas y la exploración neurológica completan la información necesaria para decidir el tratamiento.
En Clínica Dr. Mosqueira valoramos de forma individualizada a pacientes con estenosis de canal lumbar, analizando el origen de sus síntomas y el impacto que tienen sobre su movilidad y su calidad de vida.
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Preguntas frecuentes sobre estenosis lumbar y dificultad para caminar
El estrechamiento del canal puede reducir el espacio disponible para las raíces nerviosas y provocar dolor, pesadez, hormigueo, adormecimiento o debilidad en las piernas durante la marcha.
Sentarse o inclinar el tronco hacia delante modifica la posición de la columna y puede aumentar el espacio disponible para las estructuras nerviosas, reduciendo temporalmente los síntomas.
Sí. Algunas personas con claudicación neurógena perciben alivio al caminar ligeramente inclinadas hacia delante, como sucede al apoyarse en un carrito de supermercado.
El diagnóstico combina la historia clínica, la exploración neurológica y pruebas de imagen como la resonancia magnética. La correspondencia entre síntomas, exploración e imágenes resulta fundamental.
Puede valorarse cuando los síntomas producen una limitación importante y persistente, existe una compresión compatible con el cuadro clínico o aparece una afectación neurológica que requiere tratamiento específico.