Persona sujetándose el pie por sensación de hormigueo o adormecimiento

El hormigueo, el adormecimiento o los cambios de sensibilidad en el pie pueden aparecer cuando una raíz nerviosa lumbar está irritada o comprimida

“Se me duerme el pie”, “lo noto acorchado”, “tengo hormigueo en los dedos”. Son expresiones frecuentes entre pacientes que comienzan a percibir cambios de sensibilidad en una extremidad y buscan conocer su origen. Un pie dormido por una hernia discal puede aparecer cuando el disco afecta a una de las raíces nerviosas que salen de la columna lumbar. Como estos nervios recorren la pierna hasta determinadas zonas del pie, una alteración localizada en la espalda puede manifestarse lejos del punto donde se encuentra realmente el problema.

El paciente puede percibir hormigueo, adormecimiento, sensación de corriente, disminución de sensibilidad o una sensación extraña al apoyar el pie. En ocasiones estos síntomas aparecen acompañados de dolor lumbar o de un dolor que recorre el glúteo y la pierna. Esta relación entre la columna y los síntomas de la extremidad es precisamente la que aparece en muchos casos de compresión nerviosa lumbar, donde resulta fundamental identificar qué raíz está afectada y qué está provocando esa afectación.

«Cuando un paciente describe hormigueo o pérdida de sensibilidad en el pie, debemos estudiar el recorrido completo del síntoma. Una alteración que se siente en el pie puede tener su origen en una raíz nerviosa situada en la columna lumbar», expresa el Dr. Bernardo Mosqueira. La presencia de un pie dormido tampoco significa automáticamente que exista una hernia discal. Algunas alteraciones de los nervios periféricos, problemas metabólicos y otras enfermedades neurológicas pueden producir síntomas parecidos, por lo que el diagnóstico debe establecerse mediante una valoración completa.

¿Pie dormido, acorchado o pie caído? Sensibilidad y fuerza significan cosas diferentes

El hormigueo, el adormecimiento y la sensación de tener el pie acorchado afectan principalmente a la sensibilidad. El paciente sigue pudiendo mover el pie, pero percibe una zona de forma diferente o con menor intensidad. El pie caído representa una situación distinta. En este caso existe una dificultad para levantar correctamente la parte delantera del pie o los dedos, de modo que al caminar el pie puede arrastrarse o golpear el suelo. Estamos hablando de una alteración de la fuerza, no únicamente de la sensibilidad. Una lesión o compresión de una raíz nerviosa lumbar puede encontrarse entre las causas de esta pérdida de fuerza. MedlinePlus, servicio de información sanitaria de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, recoge la radiculopatía lumbar entre las posibles causas de pie caído y define este síntoma como la dificultad para levantar la parte anterior del pie.

Esta diferencia resulta especialmente importante porque un hormigueo estable y una pérdida progresiva de fuerza requieren valoraciones distintas. Una persona que empieza a tropezar, nota que el pie golpea el suelo o descubre que tiene dificultad para levantar los dedos necesita una exploración neurológica que permita determinar el origen del déficit. Una hernia discal lumbar puede producir dolor, adormecimiento o debilidad cuando afecta a una raíz nerviosa. La repercusión depende de la localización de la lesión, de la estructura comprometida y de la evolución de los síntomas, por lo que entender cuándo una hernia discal puede ser grave exige valorar algo más que el tamaño observado en una resonancia.

En palabras del neurocirujano de columna, «una pérdida de sensibilidad y una pérdida de fuerza aportan información diferente. Cuando el paciente comienza a tener dificultad para mover correctamente el pie, debemos estudiar con especial atención el estado de la raíz nerviosa».

Cómo se estudia el origen del hormigueo o la pérdida de sensibilidad en el pie

El diagnóstico comienza escuchando cómo apareció el síntoma, qué zonas del pie están afectadas, si existe dolor lumbar o irradiado y si el paciente ha percibido cambios en la fuerza. Durante la exploración neurológica se valoran la sensibilidad, los reflejos y movimientos concretos del pie y de la pierna. La resonancia magnética permite comprobar si existe una hernia, protrusión, estenosis u otra alteración capaz de afectar a una raíz nerviosa. La imagen debe corresponderse con el recorrido de los síntomas y con los hallazgos de la exploración. Por eso, encontrar una protrusión o una hernia en una resonancia constituye solo una parte del diagnóstico.

La diferencia entre protrusión discal y hernia discal ayuda a describir lo que aparece en la imagen, mientras que la situación clínica permite conocer su verdadera repercusión. El tratamiento depende de la causa, la evolución y la existencia de alteraciones sensitivas o motoras. Algunos pacientes pueden evolucionar favorablemente con un tratamiento conservador y seguimiento, mientras que una pérdida de fuerza progresiva relacionada con una compresión nerviosa puede modificar la prioridad y las opciones terapéuticas: «Nuestro objetivo es identificar qué está provocando el síntoma y comprobar cómo está funcionando el nervio. El tratamiento se decide después de relacionar la exploración, las imágenes y la evolución del paciente».

Una pérdida de fuerza reciente o que progresa, especialmente si existe dificultad para levantar el pie, merece una valoración médica prioritaria. La aparición de pérdida de sensibilidad en la zona perineal o de alteraciones nuevas del control de la vejiga o del intestino requiere atención médica urgente. Diferenciar entre hormigueo, pérdida de sensibilidad y pérdida de fuerza permite valorar con mayor precisión qué está ocurriendo. En Clínica Dr. Mosqueira estudiamos cada caso de forma individualizada. Relacionamos el recorrido de los síntomas con la exploración neurológica y las pruebas de imagen para identificar el origen del problema. A partir de esa valoración, explicamos al paciente las diferentes opciones de tratamiento.

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Preguntas frecuentes sobre pie dormido y hernia discal

¿Una hernia discal puede hacer que se duerma el pie?

Sí. Cuando una hernia irrita o comprime una raíz nerviosa lumbar puede producir hormigueo, adormecimiento o cambios de sensibilidad en determinadas zonas de la pierna y del pie.

¿Qué significa sentir el pie acorchado?

Es una forma habitual de describir una alteración de la sensibilidad. Puede sentirse como entumecimiento, hormigueo o menor percepción al tocar la zona y puede tener distintos orígenes, entre ellos una afectación nerviosa lumbar.

¿Qué diferencia existe entre un pie dormido y un pie caído?

El pie dormido hace referencia principalmente a una alteración de la sensibilidad. El pie caído implica pérdida de fuerza y dificultad para levantar la parte delantera del pie o los dedos.

¿Cuándo debo consultar si tengo hormigueo en el pie?

Conviene solicitar una valoración cuando el síntoma persiste, progresa, aparece acompañado de dolor irradiado o se asocia a cambios de sensibilidad o de fuerza.

¿La pérdida de fuerza en el pie puede requerir cirugía?

Depende de la causa y de la gravedad de la afectación nerviosa. Cuando existe una pérdida de fuerza progresiva relacionada con una compresión identificada en las pruebas de imagen, puede ser necesario valorar un tratamiento quirúrgico.

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