Redacción Vere Álvarez N

Nuestro cirujano cardiovascular Dr. Fernando Biguria trabaja en el tratamiento específico de esta enfermedad cerebrovascular asegurando que muchos casos de infarto cerebral son prevenibles si se detecta el problema a tiempo

Nuestro cerebro necesita nutrientes y oxígeno para poder funcionar. La sangre, que es la fuente que le sirve esos elementos vitales, a veces no llega en cantidades necesarias debido a que se ha producido obstrucción en un vaso sanguíneo. Estos émbolos o trombos hacen que el flujo sanguíneo se bloquee y el cerebro, a su vez, no pueda mantener sus acciones de la manera correcta provocando la pérdida irreversible del tejido cerebral afectado. Esta enfermedad cerebrovascular llamada ictus, también recibe el nombre de infarto cerebral o embolia, la obstrucción de una arteria producida por un émbolo impide la circulación.

De manera general, el ictus es la segunda causa de muerte en España, la primera de discapacidad adquirida en el adulto y la segunda de demencia (por detrás del alzhéimer) según la Sociedad Española de Neurología (SEN). El número de casos en los últimos años ha aumentado alrededor de un 30%. Según datos Del Grupo de Estudios de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española De Neurología (GEECV-SEM), en Europa mueren 650.000 personas de esta enfermedad, de los cuales alrededor de 40.000 en España.

Prevención y tratamiento quirúrgico

Como también refleja la SEN, el 90% de los casos de ictus se podrían evitar con una adecuada prevención de los factores de riesgo y un estilo de vida saludable. Nuestro cirujano cardiovascular, Dr. Fernando Biguria, quien ofrece tratamiento especifico de esta enfermedad para evitarlo, explica que la cirugía de carótidas es unas de las formas prevención de este infarto cerebral, refiriéndose a que hablar de enfermedad periférica es referirse a una patología de las arterias que no son la aorta (encargada de llegar la sangre oxigenada desde el corazón a nuestros órganos), ya sean de piernas, brazos o cuello.

A la hora de hablar de la prevención y el tratamiento quirúrgico del ictus, es necesario aclarar que tenemos cuatro arterias que van hacia el cerebro: dos carótidas y dos vertebrales. Estas forman comunicaciones dentro del cráneo para componer la circulación cerebral. “Las arterias que llevan más sangre son las carótidas, hay gente que tiene factores de riesgo cardiovascular, sobretodo personas mayores de 50 años, fumadores, diabéticos, hipertensos, con colesterol alto, sedentarios…serían los factores similares que pueden producir un infarto de corazón. La tendencia a desarrollar placas de grasa o colesterol en las arterias, llamadas placas de ateroma, son más propensas en este tipo de personas”, asegura Dr. Biguria.

El cirujano cardiovascular expone, al igual que hace cuando un paciente le visita en la consulta para saber más de este tema, lo que el llama la analogía de una cañería con sarro en su interior: “Llega un punto donde las placas de ateroma, que se ulceran, tapan y/o embolizan…Esto provoca que se obstruya el flujo normal hacia el cerebro”.

Cuando surgen este tipo de problema, los profesionales realizan pruebas invasivas y no invasivas. Por lo general se deriva a operación cuando se produce una estenosis o bloqueo. “Cuando el bloqueo es severo y en especial cuando hay síntomas por causa de esta anomalía, hay indicación de operar. La idea operar es evitar que te de un ictus masivo que te mate o te deje secuelas muy limitantes”, argumenta el cirujano cardiovascular.

Las dos técnicas o intervenciones utilizadas para tratar el ictus son la endarterectomía carotídea y el stent carotideo. La primera de ellas, siendo la principal forma quirúrgica a tener en cuenta, se puede realizar en cualquier arteria y consiste en quitar o limpiar la placa de ateroma. La endarterectomía es en general el tratamiento de elección de la enfermedad carotidea severa. El otro tipo de intervención consiste en la introducción de un “pequeño muelle” para mantener la arteria abierta puesto que hay pacientes en los que por su situación no se pueden operar, tienen expectativas de vida baja o tienen cuello hostil.

Por otro lado, existen casos en los que las personas desarrollan mini ictus: la mitad del cuerpo pierde la fuerza y se recupera en cuestión de horas (son los que llamamos ataques isquémicos transitorios, en palabras cotidianas, viene y se va), también puede pasar que un ojo se queda sin visión (como si le pusiéramos una cortina) y después vuelve a recuperarla, desmayos repentinos… Biguria afirma que muchos casos son prevenibles y que por no darle importancia derivan en un ictus sin darnos cuenta.

En nuestro clínica Dr. Mosqueira ayudamos a tratar este tipo de problemas. Si necesitas más información o realizar alguna consulta no dude en llamarnos al 951 00 66 38.

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